El museo: trabajar en el ferrocarril
De la taquilla al taller
¿Qué hacía un jefe de estación? ¿Cómo se preparaba un billete? ¿Quién cuidaba las vías? El museo permite acercarse al ferrocarril desde esos trabajos. Sus salas ocupan el antiguo economato, un edificio relacionado con el abastecimiento de la comunidad ferroviaria.

Una estación también era una oficina
Papeles, sellos, teléfonos y billetes formaban parte del trabajo diario. Había que atender al público, comunicar avisos y dejar constancia de las operaciones. El despacho recreado reúne esos útiles alrededor de una figura que organizaba la actividad de la estación: el jefe de estación. Junto a él, la taquilla acerca la visita al momento en que alguien preparaba su viaje.
Del cartón al viaje
Un billete de cartón pasaba por operaciones distintas antes de llegar a manos del viajero. La impresión preparaba la información del billete; en la taquilla se marcaba la fecha. Comparar ambos trabajos ayuda a entender por qué se conservan máquinas diferentes alrededor de algo tan pequeño.
En la visita virtual
Para saber más
La vida de un billete de cartón
¿Se imprimía el billete cada vez que alguien lo compraba?
El billete se imprimía, se ordenaba en la taquilla, se fechaba al venderlo y se comprobaba durante el viaje. Sigue esas operaciones para distinguir las máquinas y las personas que intervenían.
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Prepararlo antes de la venta
Los billetes se imprimían por adelantado. Según el tipo, podían llevar origen, destino, clase, tarifa y numeración. Una máquina de impresión preparaba esos datos para que el personal no tuviera que escribirlos cada vez que alguien se acercaba a la taquilla.

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Encontrar el trayecto
El armario de taquilla mantenía los cartones repartidos en casilleros. Los destinos que aparecen en el conservado en Cistierna ayudan a entender su utilidad: la persona que despachaba el billete debía localizar el que correspondía al viaje solicitado.

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Añadir el día del viaje
La fecha se marcaba al venderlo con un compostor. Imprimir el billete y fecharlo eran operaciones distintas, realizadas con aparatos diferentes. El pequeño cartón permite seguir esa preparación paso a paso, desde los datos del viaje hasta el día en que se utilizó.
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Comprobarlo a bordo
El revisor comprobaba el título y lo picaba. El cartón conservaba así datos impresos y señales de su uso. Hay también billetes para circunstancias particulares: una carta de 1932 autorizó a escolares de Cistierna a regresar con el billete de ida si se añadía la palabra «vuelta» al dorso.

Volver al despacho y la taquilla
Relacionado en la visita virtual
El trabajo seguía fuera del andén
Las brigadas de Vías y Obras mantenían la infraestructura por la que circulaban los trenes. Trabajaban lejos de la taquilla y de la cabina, con herramientas para atender los carriles y su asiento. Hasta ellas llegaba agua en una bicicleta con un bidón. Dentro de la locomotora, el fogonero tenía otra tarea exigente: alimentar el fuego con carbón para producir el vapor que la movía.
Mirar una locomotora por partes
Detrás de la locomotora de vapor viajaba el ténder, con agua y combustible para sostener la marcha. En la maqueta de La Robla 48 puedes reconocerlo junto a las ruedas y las bielas. Otra maqueta ocupó a Miguel García Sierra durante siete años, de 1950 a 1957: había sido fogonero, maquinista y jefe de maquinistas, y llevó ese conocimiento a una obra construida a escala.
Dos caminos para seguir
El taller explica cómo se mantenía y reparaba el material ferroviario. La vida ferroviaria se acerca a la comida, el aprendizaje, el abastecimiento y la memoria de sus trabajadores. Son dos maneras de ampliar lo que has encontrado en las salas.
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